Senderos de la montaña
Que bello es ver Cómo se encienden tus ojos Al compás de Las luciérnagas Y el croar de las ranas. Es la orquesta de la noche Fluyendo en los ríos de la memoria, Los gigantes de madera Comienzan su danza vespertina Invitando a quedarnos, A volver a la fuente. ¡Oh que choque el del viento Sobre esas piedras inertes Del corazón de tu amado! Y esa droga a la que llaman amor De la que aún buscas los vestigios Escondidos en la montaña
